12 ene 2015
19 ago 2014
19 sept 2013
14 sept 2013
Ahora que estás lejos, sólo me queda contemplarte. Verte ser feliz con quién quieras, con lo
que quieras. Agradecer que alguna vez esa sonrisa fue para mí, que esas manos han tocado
las mías y que esos labios una vez me hicieron volar sin despegar del piso.
Ahora que estas lejos, me he prometido no buscarte, no llamarte, no llorarte.
Ahora que estas lejos me he prometido dejar de amarte pero nunca de olvidarte.
21 ago 2013
12 ago 2013
Quisiera decirle que extraño sus mensajes y lo lindo que ah causado en
mi, decirle que veo dia a dia nuestras conversaciones, yo detras de la
pantalla sonriendo cuando me contesta y sintiendo un sin fin de emociones
cuando se acuerda de mi... pero no le puedo decir... ya no puedo decirle nada más...
11 ago 2013
19 oct 2012
Tienen razón mis compañeros, soy algo rara después de todo... Como siempre me entiendo sólo yo. No eh descubierto quien soy, ni se si lo descubriré, no se cual es mi camino y mucho menos mi destino. No se a donde quiero ir ni a donde me dirige el viento, solo se que quiero ser FELIZ y CREER.
Soy algo tonta, suelo dar oportunidades a quienes no se lo merecen, nunca me quedo callada, si me dicen al
go no me aguanto y exploto, si lo sé soy algo rara...
Nadie se da cuenta de mis gritos ahogados en silencio. Nadie sabe de lo que soy capaz. Tengo paciencia pero esa paciencia también tiene sus limites. Me gusta escribir lo que siento, me gusta desquitarme con el bolígrafo y el papel.
9 sept 2012
Besos inesperados
Los besos transforman todo, son como una barrera, un muro que cruzas sin saber que te vas a encontrar del otro lado. Se te acelera el pulso como si el beso fuera la represa que se abre para dejar que un rió de sensaciones te recorra. Los besos no se dan con la boca, los besos se dan con todo el cuerpo. Los besos se dan con la memoria. ¿Técnicamente que es un beso? ¿Dos bocas que se juntan? ¿Respirar el mismo aire? ¿Eso es un beso?
Cuando actuar y cuando esperar.
Si quiero algo lo consigo y siempre se lo que quiero, lo se apenas lo veo. Pero tengo mis virtudes, que no son pocas, y un gran defecto, en cuestiones del amor nunca se cuándo hay que actuar y cuando hay que esperar.
Yo sé muy bien el dónde y el cómo, a donde ir y como sortear los obstáculos. Solo me falta aprender el cuándo, cuando actuar y cuando esperar.
Si fallamos en el momento de actuar, si actuamos demasiado tarde, las consecuencias pueden ser irreparables. Si actuamos demasiado pronto también puede ser irreparable. Se trata de entender que todo tiene su tiempo.
Actuar o esperar, dos caras de una misma moneda. Con cualquiera de las dos podemos ganar pero también podemos perder.
Una corazonada, una señal, siempre buscamos algo que nos diga cuándo actuar. Pero no nos damos cuenta de que esperar también es actuar, entonces la impaciencia nos lleva a actuar a destiempo, a equivocarnos.
Y si se trata de actuar nada mejor que sorprender. Los animales de presa dominan bien este arte, ellos saben cómo esperar a la presa, dejarla actuar para cazarla.
Somos esclavos de nuestras impaciencias, de nuestras tentaciones, de nuestra culpa.
Siempre se trata de lo mismo, de cuando esperar, de cuando actuar, es como preparase para una cita, saber que ponerse, que no ponerse, que decir y que no decir, cuando hacer el gesto apropiado, cuando mantener el silencio, cuando ocultarse y cuando mostrarse.
31 ago 2012
Mírame.
Mírame, date vuelta y mírame, date vuelta y vuelve por favor. Y acá estamos otra vez, logrando que alguien te mire. Cuando quieres que alguien te mire no importa ninguna otra mirada, tu quieres esa mirada y ninguna más.
Pedimos a gritos desesperadamente que abran sus ojos y nos miren, que nos vean, que vean nuestro dolor y nos comprendan.
Hacemos enormes esfuerzos para no necesitar de nadie, para no necesitar de una mirada para existir. Pero somos esclavos de esa mirada, la necesitamos, como al aire. Hacemos cualquier cosa por atraer esa mirada, intentamos ponernos en el campo visual del otro, quisiéramos tener un reflector que nos ilumine, quisiéramos brillar para ser mirados.
Lo curioso es que los ojos que más nos obsesionan son los que no nos pueden mirar. Pero la mejor mirada no es la que se nos niega, sino esa mirada que no vemos, la que ignoramos distraídamente.
Esa mirada inesperada, fuera de todo calculo, esa mirada que nos ve cuando no nos sentimos mirados y por lo tanto nos mostramos mejor. Una mirada capaz de atravesar la máscara y ver lo que hay detrás.
Es imposible que nos mire a una mirada vacía, vaciada. Pero lo queramos o no somos esclavos de esa mirada porque todos somos luces apagadas que solo se encienden cuando alguien nos mira.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











